lunes, 29 de mayo de 2017

LO QUE NO ME GUSTA DE MI

Viernes por la noche, la salida al cine nos falla.
El plan B no está claro, no hay mucho ánimo, el aire entre los dos no es muy sano ni limpio, algo hay ahí que molesta.
Luego de pensarlo y meditarlo y considerando las restricciones de tiempo, decidimos emprender el rumbo de vuelta a casa.
Sin embargo, en la mitad de camino y reuniendo cordura, decido proponer un cese de hostilidades, que firmemos la paz y el armisticio, y comencemos desde cero, y aceptas mi propuesta, sin decir más ni agregar más.
El lugar estaba muy bien, era uno en el que ambos jamás habíamos estado, un lugar simple y cálido, sin estridencias ni exageraciones.
La comida fue tranquila y en paz, no obstante que durante la misma fui contándote en qué estaba con mis procesos y mi vida, cómo iba con mis cuestionamientos internos, en qué estaba con mis dolores y mis pesares.
Luego del postre, y junto al café, comenzó a zozobrar la conversación.
Fue raro, sumamente raro, porque hablábamos de mi y mis descubrimientos, y cuando todo iba andando, aparece esa rara sensación que ocurre cuando dos extraños se juntan a hablar y los antagonismos se hacen más y más evidentes, dejando al descubierto un par de signos de todo aquello que nos ha ido separando en la vida.
Pero sigo sin saber qué fue lo que me dijiste que finalmente provocó que volviéramos a vivir aquellos episodios insoportables de meses atrás.
¿Habrá sido aquella franqueza y honestidad - desprendida de las sutilezas del cariño y amor y que por venir de ti y en la forma en que las dices - que me provocaron tanta tristeza?
A lo mejor eso fue.
A lo mejor fue que me forzaste a preguntarme aquello que hasta ese momento no quería preguntarme en un loco afán de buscar certidumbre y sosiego en una vida que de verdad me atormenta a ratos día tras día. En este punto me acuerdo de mi mamá a quien justamente lo que le provoca más y más confusión en la vida es la falta de certezas y para mi desgracia lo heredé, lo que imaginarás no me provoca mucha alegría porque creo que no me hace bien.
Quizás sean estos puntos de desencuentro los que me ayuden finalmente al develar quien soy hoy y de entre tanta cosa, logre finalmente mostrarte a quien era, aquel del que te enamoraste y confiaste tu vida y quien soy.