lunes, 16 de enero de 2017

echaba de menos uno de estos mensajes

me llegó este mensaje que creo hace muchos años no me llegaba:
El 14-01-2017, a las 10:19, MOKOENA, T.T. (DR.) <MOKOENAT@mopipi.ub.bw> escribió:

This Email is to bring to your notice that you have been personally accredited sole beneficiary to My Late Husband Crown Prince Sultan bin
Abdulaziz Al Saud deposited sum of  16,143,728.00 US Dollars PLEASE CONTACT ME  FOR MORE DETAILS VIA MY PERSONAL EMAIL :  bkj23101@hotmail.com
Thanks,
Princess Aisha Victoria Al Saud

For more information Contact my personal email:

¿Pensarán que uno es tonto?

A lo mejor la princesa Aisha es un príncipe, con bigote y todo, que vive en una carpa beduina y que tiene conexión a internet por satélite.

miércoles, 11 de enero de 2017

mi hermano mayor

Como pelo en la sopa.
Como sombra a mediodía.
Como la luna en la noche.
Como el sol en la mañana.

Mi hermano mayor siempre está ahí, siempre.

El asunto se puso un poco jodido cuando me volvió a aparecer en la terapia.

Ya van dos hermano mayor, ¿cuántas más quedan?

domingo, 8 de enero de 2017

Cuando nada se entiende

Me parece que hay momentos en la vida en que nada se entiende.
Por un lado está la realidad.
Por otro, la imaginación.
Cuando se juntan, el resultado es temible.
Lo interesante de un cruce como este es justamente el efecto que provoca: lo que es la imaginación se transforma en realidad y lo que es realidad pareciera ser parte de lo imaginado.
La sensación es algo similar a leer una novela.

Es entonces en este contexto en el que me he estado decantando los últimos días, y se me han armado dos mundos paralelos, en los que confluyen las dudas y las realidades. Basta con decir, por ejemplo, que la realidad presiona para un lado y luego la imaginación me lleva por derroteros inimaginables, rememorando hechos, situaciones, palabras, conductas, acciones, gestos, que revuelven todo lo que en apariencia sería lo real.

Ya imaginarás el esfuerzo que demanda un ejercicio así para soportar el diario vivir, para no cruzar la verja y confundir la realidad con la imaginación, y es un trabajo durísimo, agotador, que asfixia, y quizás por sobre todo, que martiriza porque a fin de cuentas, al ser un asunto de la realidad e imaginación propias, nadie las podrá entender, siendo natural y obvio que te tilden de loco o lo que sea.

En fin, quizás sea razonable obrar como un amigo que me quiere me dijo que lo hiciera: solo lo que existe es lo que está ante tus ojos, el resto son conjeturas, y si pretendes ver lo que aparente al mismo tiempo que lo real, cada vez será más difícil y tortuosa tu vida, descubrirás sombras a pleno sol, escucharás silencio en la mitad de un concierto, verá negrura en el azul del día, te verás al espejo y no te reconocerás.

viernes, 6 de enero de 2017

Cuando las dudas agobian

Imagínate que llegas a tu casa, el auto de tu señora está estacionado fuera, entras a la casa y está todo en silencio, el coche de tu hijo más chico sigue donde mismo de siempre, la alarmar está activa y desactivas, la perra mueve su cola entre tus piernas para que le hagas un poco de cariño.

Ya dentro de la casa, llamas a viva voz a quien quiera que esté dentro y no hay nadie.

Te vas a tu dormitorio y todo está en orden, como también el resto de la casa.

Llamas a tu mujer a su móvil y no responde; tampoco lo hace la nana.

Te sientas en el comedor y miras a tu alrededor y te preguntas: ¿qué está pasando que no hay nadie en casa? ¿dónde andarán?

Vuelves a llamar al teléfono de tu mujer y escuchas el sonido del mismo no muy lejos de donde estás. Encuentras el teléfono, lo miras, aparecen tus llamados perdidos y un mensaje sms,  dejas el móvil donde estaba. Te vas de casa.

Te subes a tu auto, y piensas en el sms, maldito sms, que dice: 18.30, mismo lugar, te espero.

El dolor es intenso, te duele desde las muelas hasta las uñas de los pies, comienzas a traspirar, piensas cómo es que llegaron las cosas a este punto, cómo es que pudiste creer ciegamente, te preguntas cómo no te diste cuenta, te martilla el pecho la duda, la maldita duda, te rebanas los sesos juntando elementos y antecedentes y finalmente, sí, finalmente la prueba está ahi, porque te la dejaron para que la encontraras.

Ahora no sabes qué hacer, qué pensar, miras el pasado con los ojos del presente y todo se tiñe, se te nubla la vista, te ahogas, no sabes dónde estás, qué puedes hacer, dónde vas, el aire de la ventana no alcanza para inflarte los pulmones, te tiemblan las manos, quieres vomitar, sí, y vomitas ahí mismo, no lo puedes contener, pierdes el control, gritas, lloras, aúllas, y todo se viene a negro.