En la vida hay momentos especiales que nos obligan a crecer.
A veces son hechos o acontecimientos dolorosos.
Otras veces, son accidentes.
También hay momentos de decisión, como cuando te cambias de casa, de país, de trabajo, de amigos, de colegio, universidad, de relación, de sexo.
Pero hay momentos en la vida en que debes salir del miedo y enfrentar la realidad, aquella que sabes que ronda por ahí y que sabes que puede modificar dramáticamente el rumbo de las cosas.
Quizás esto fue lo que me paso el otro día, cuanto tuve que vérmelas con 2 personas que para mi han sido grandes marcas en mi vida, y debo ser honesto, no fue fácil, y me siguen dando vuelta en la cabeza las cosas que nos dijimos, cómo lo dijimos, por qué lo dijimos. De hecho, yo pensaba que había cosas que yo había guardado en secreto - pensamientos por ejemplo - y que me he dado cuenta que fueron informados en su momento y sin permiso. Pero bueno, así es la vida, jamás ha sido lineal.
Y en este contexto me miro al espejo y pregunto qué pasó, por qué llegué hasta aquel lugar, desafiando mis límites, a sabiendas que iba por una cosa para terminar en otra.
¿Cambiaron las cosas? ¿Crecí?
Yo creo que sí cambiaron y que sí crecí.
Cambiaron porque de una vez por todas hablé desde la honestidad, y si fuera para hacerlo más gráfico, me parece que la mejor descripción sería que las cosas dejaron de ser viscosas, pesadas, apelmazadas.
Y crecí porque por primera vez en lo que recuerdo fui capaz de enfrentar de tu a tu a estas personas, me atreví a mirarlos a los ojos y por primera vez fijar las reglas del juego, y me dijeron que si.
viernes, 9 de diciembre de 2016
miércoles, 7 de diciembre de 2016
el amor como elección
Hoy fue una mañana extraña, porque tuve que hacer algo que no me gusta mucho y que dice relación con hablar de cosas que no sé/no entiendo.
Al parecer no se notó, removí un par de cabezas y algo bueno dejé, más que sea la impresión.
Pero lo interesante es que durante la espera un amigo me preguntó en qué estaba y le conté del matrimonio y los sinsabores por los que estamos pasando, y él me dijo algo muy interesante: para mi amar es una elección, y es diaria.
Me quedé pensando en nosotros y si habíamos dejado de elegir amarnos y la verdad es que me parece que sí, dejamos de elegir amarnos y con ello todo lo que lo anterior implica.
Pero, ¿qué implica elegir amar a alguien?
Según me dice la experiencia, elegir amar a alguien implica:
- devoción
- respeto
- admiración
- renuncia
- paciencia
- perseverancia
- consecuencia
- negociación
- prudencia
- tolerancia
- fe, buena fe
- esfuerzo
- resistencia
- rescilencia
Son al menos 13 efectos los que logro ver; 13 consecuencias que si nos ponemos a pensar demandan un altísimo grado de compromiso y por sobre todo de fe.
Si me detengo un rato, y pienso qué pasa conmigo, me doy cuenta que todas las mañanas me despierto pensando si debo seguir casado, si debo seguir soportando lo insoportable, si debo seguir renunciando a una vida de pareja y con ello dejar de ver a mis hijos como lo hago hoy en día, si debo de una vez por todas enfrentar la cruda y santa verdad y que todo acabó.
Por lo visto, hasta ahora para mi el matrimonio ha sido un asunto de elección, día tras día he elegido seguir con mi mujer, día tras día he soportado y me han soportado, día tras día me han tolerado y yo he hecho lo mismo, día tras día ha sido eso, día tras día.
Quizás sea el momento de sentarse a pensar si en verdad debo seguir eligiendo amar a mi mujer día tras día.
Quizás hoy sea el día en que deba ser honesto conmigo y aceptar que se me acabó el amor y que no la elijo a ella más como mi mujer.
Al parecer no se notó, removí un par de cabezas y algo bueno dejé, más que sea la impresión.
Pero lo interesante es que durante la espera un amigo me preguntó en qué estaba y le conté del matrimonio y los sinsabores por los que estamos pasando, y él me dijo algo muy interesante: para mi amar es una elección, y es diaria.
Me quedé pensando en nosotros y si habíamos dejado de elegir amarnos y la verdad es que me parece que sí, dejamos de elegir amarnos y con ello todo lo que lo anterior implica.
Pero, ¿qué implica elegir amar a alguien?
Según me dice la experiencia, elegir amar a alguien implica:
- devoción
- respeto
- admiración
- renuncia
- paciencia
- perseverancia
- consecuencia
- negociación
- prudencia
- tolerancia
- fe, buena fe
- esfuerzo
- resistencia
- rescilencia
Son al menos 13 efectos los que logro ver; 13 consecuencias que si nos ponemos a pensar demandan un altísimo grado de compromiso y por sobre todo de fe.
Si me detengo un rato, y pienso qué pasa conmigo, me doy cuenta que todas las mañanas me despierto pensando si debo seguir casado, si debo seguir soportando lo insoportable, si debo seguir renunciando a una vida de pareja y con ello dejar de ver a mis hijos como lo hago hoy en día, si debo de una vez por todas enfrentar la cruda y santa verdad y que todo acabó.
Por lo visto, hasta ahora para mi el matrimonio ha sido un asunto de elección, día tras día he elegido seguir con mi mujer, día tras día he soportado y me han soportado, día tras día me han tolerado y yo he hecho lo mismo, día tras día ha sido eso, día tras día.
Quizás sea el momento de sentarse a pensar si en verdad debo seguir eligiendo amar a mi mujer día tras día.
Quizás hoy sea el día en que deba ser honesto conmigo y aceptar que se me acabó el amor y que no la elijo a ella más como mi mujer.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Principio del doble de todo
Hoy justamente viví un episodio de doble no sé qué, que consiste básicamente en que tu interlocutor te dice algo pero su cuerpo y actitud dicen otra cosa.
El interlocutor fui yo.
El entorno, la terapia de pareja.
La inquisidora en este caso, la señora Luisa mi señora esposa.
Para aquellos no habituados a sesiones terapéuticas como estas, el ambiente es sumamente controlado, se dicen cosas, muchas cosas, pero no todas con el respeto ni cariños debidos; es una oportunidad en la que no hay mucho ni que decir ni que hacer salvo aceptar golpes, aceptar comentarios, aceptar consejos y tratar de decir lo que buenamente se piensa sin entrar a trastocar sensibilidades.
¿Y por qué se me dijo que estaba incurriendo en este principio?
Porque me atreví a hablar desde el dolor/pena/rabia/impotencia/desilusión y esta mezcla es feroz, y no solo porque es inequívocamente negativa sino también porque habla de los lugares sombríos de uno, de lo que jamás uno querría revelar pero sí es revelado.
Me agoté, estoy agotado, exhausto, quiero llegar a mi casa a comer y dormir, ver a mis niños y basta, no quiero hablar con ella porque cada palabra que dice es la última de una larga despedida.
El principio del doble de todo es al final en anverso y reverso, cara y sello, y suma y sigue, porque lo que dices es lo que no se percibe, lo que piensas es lo que no puede ser, lo que no puede ser es, lo que jamás fue lo está siendo.
Deshojando
Por muy siútico, relamido, desagradable y cursi que parezca, parece que el amor sí es como una roza, con hartas espinas y fácil deshojar.
Asimismo, el matrimonio, por mucho que lo hagan construir sobre roca firme, que tenga como fuente la fe, que sea un sacramento o un contrato, al final es la misma cosa que la roza.
Hoy fui a un segunda sesión del nuevo camino que yo llamo sin retorno, y la verdad es única y unívoca: al parecer se nos acabo el amor, nos queremos un "montón", que hay mucho cariño producto de los niños y no sé qué más, pero que al final no nos queremos ni para un round de box.
Hoy me vine caminando en vez de usar el metro, y mientras andaba y a diferencia de otras oportunidades, no salí ni mal ni derrotado, por el contrario, me atreví a enfrentar mi primer gran susto en todo este largo proceso: que ha llegado el momento de considerar que todo se acabó y mejor irse ahora que después y que mejor separarse ahora que después.
Es duro escribir estas líneas, y quizás más adelante me arrepienta, pero es que no se puede vivir la vida con alguien que no te quiere ni tampoco dice cómo cree que hay hacerlo para volver a quererse. Tampoco se puede seguir con alguien a lado que no despierta mayor interés en acercarse, menos que es incapaz de agradecer los esfuerzos que se hacen, la perseverancia, el cuidado, el cariño. Qué decir de una mujer que día tras día esconde más su encanto para revelárselo a otros y no a quien más se lo merece.
Pero bueno, si las cosas decantan así es por algo, porque es la única manera en que podemos aprender de verdad cómo es que la vida funciona y cómo es que las personas se juntan y se alejan irremediablemente o bien se juntan y son capaces de mantenerse juntas.
Y volviendo a la metáfora de la roza: las rozas son para que nadie la toque cuando más hermosa es (lo siento, no puedo no hablar así si de una roza se trata) y cuando logras aniquilar las espinas, es que ya ha dejado de protegerse, y si lo anterior ha ocurrido, es que la muerte es inminente, y cada pétalo caído es una lágrima derramada por una pena no perdonada.
Así no más, a mi matrimonio lo estamos dehojando, y no creo que soporte mucho más.
Asimismo, el matrimonio, por mucho que lo hagan construir sobre roca firme, que tenga como fuente la fe, que sea un sacramento o un contrato, al final es la misma cosa que la roza.
Hoy fui a un segunda sesión del nuevo camino que yo llamo sin retorno, y la verdad es única y unívoca: al parecer se nos acabo el amor, nos queremos un "montón", que hay mucho cariño producto de los niños y no sé qué más, pero que al final no nos queremos ni para un round de box.
Hoy me vine caminando en vez de usar el metro, y mientras andaba y a diferencia de otras oportunidades, no salí ni mal ni derrotado, por el contrario, me atreví a enfrentar mi primer gran susto en todo este largo proceso: que ha llegado el momento de considerar que todo se acabó y mejor irse ahora que después y que mejor separarse ahora que después.
Es duro escribir estas líneas, y quizás más adelante me arrepienta, pero es que no se puede vivir la vida con alguien que no te quiere ni tampoco dice cómo cree que hay hacerlo para volver a quererse. Tampoco se puede seguir con alguien a lado que no despierta mayor interés en acercarse, menos que es incapaz de agradecer los esfuerzos que se hacen, la perseverancia, el cuidado, el cariño. Qué decir de una mujer que día tras día esconde más su encanto para revelárselo a otros y no a quien más se lo merece.
Pero bueno, si las cosas decantan así es por algo, porque es la única manera en que podemos aprender de verdad cómo es que la vida funciona y cómo es que las personas se juntan y se alejan irremediablemente o bien se juntan y son capaces de mantenerse juntas.
Y volviendo a la metáfora de la roza: las rozas son para que nadie la toque cuando más hermosa es (lo siento, no puedo no hablar así si de una roza se trata) y cuando logras aniquilar las espinas, es que ya ha dejado de protegerse, y si lo anterior ha ocurrido, es que la muerte es inminente, y cada pétalo caído es una lágrima derramada por una pena no perdonada.
Así no más, a mi matrimonio lo estamos dehojando, y no creo que soporte mucho más.
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