En la vida hay momentos especiales que nos obligan a crecer.
A veces son hechos o acontecimientos dolorosos.
Otras veces, son accidentes.
También hay momentos de decisión, como cuando te cambias de casa, de país, de trabajo, de amigos, de colegio, universidad, de relación, de sexo.
Pero hay momentos en la vida en que debes salir del miedo y enfrentar la realidad, aquella que sabes que ronda por ahí y que sabes que puede modificar dramáticamente el rumbo de las cosas.
Quizás esto fue lo que me paso el otro día, cuanto tuve que vérmelas con 2 personas que para mi han sido grandes marcas en mi vida, y debo ser honesto, no fue fácil, y me siguen dando vuelta en la cabeza las cosas que nos dijimos, cómo lo dijimos, por qué lo dijimos. De hecho, yo pensaba que había cosas que yo había guardado en secreto - pensamientos por ejemplo - y que me he dado cuenta que fueron informados en su momento y sin permiso. Pero bueno, así es la vida, jamás ha sido lineal.
Y en este contexto me miro al espejo y pregunto qué pasó, por qué llegué hasta aquel lugar, desafiando mis límites, a sabiendas que iba por una cosa para terminar en otra.
¿Cambiaron las cosas? ¿Crecí?
Yo creo que sí cambiaron y que sí crecí.
Cambiaron porque de una vez por todas hablé desde la honestidad, y si fuera para hacerlo más gráfico, me parece que la mejor descripción sería que las cosas dejaron de ser viscosas, pesadas, apelmazadas.
Y crecí porque por primera vez en lo que recuerdo fui capaz de enfrentar de tu a tu a estas personas, me atreví a mirarlos a los ojos y por primera vez fijar las reglas del juego, y me dijeron que si.
viernes, 9 de diciembre de 2016
miércoles, 7 de diciembre de 2016
el amor como elección
Hoy fue una mañana extraña, porque tuve que hacer algo que no me gusta mucho y que dice relación con hablar de cosas que no sé/no entiendo.
Al parecer no se notó, removí un par de cabezas y algo bueno dejé, más que sea la impresión.
Pero lo interesante es que durante la espera un amigo me preguntó en qué estaba y le conté del matrimonio y los sinsabores por los que estamos pasando, y él me dijo algo muy interesante: para mi amar es una elección, y es diaria.
Me quedé pensando en nosotros y si habíamos dejado de elegir amarnos y la verdad es que me parece que sí, dejamos de elegir amarnos y con ello todo lo que lo anterior implica.
Pero, ¿qué implica elegir amar a alguien?
Según me dice la experiencia, elegir amar a alguien implica:
- devoción
- respeto
- admiración
- renuncia
- paciencia
- perseverancia
- consecuencia
- negociación
- prudencia
- tolerancia
- fe, buena fe
- esfuerzo
- resistencia
- rescilencia
Son al menos 13 efectos los que logro ver; 13 consecuencias que si nos ponemos a pensar demandan un altísimo grado de compromiso y por sobre todo de fe.
Si me detengo un rato, y pienso qué pasa conmigo, me doy cuenta que todas las mañanas me despierto pensando si debo seguir casado, si debo seguir soportando lo insoportable, si debo seguir renunciando a una vida de pareja y con ello dejar de ver a mis hijos como lo hago hoy en día, si debo de una vez por todas enfrentar la cruda y santa verdad y que todo acabó.
Por lo visto, hasta ahora para mi el matrimonio ha sido un asunto de elección, día tras día he elegido seguir con mi mujer, día tras día he soportado y me han soportado, día tras día me han tolerado y yo he hecho lo mismo, día tras día ha sido eso, día tras día.
Quizás sea el momento de sentarse a pensar si en verdad debo seguir eligiendo amar a mi mujer día tras día.
Quizás hoy sea el día en que deba ser honesto conmigo y aceptar que se me acabó el amor y que no la elijo a ella más como mi mujer.
Al parecer no se notó, removí un par de cabezas y algo bueno dejé, más que sea la impresión.
Pero lo interesante es que durante la espera un amigo me preguntó en qué estaba y le conté del matrimonio y los sinsabores por los que estamos pasando, y él me dijo algo muy interesante: para mi amar es una elección, y es diaria.
Me quedé pensando en nosotros y si habíamos dejado de elegir amarnos y la verdad es que me parece que sí, dejamos de elegir amarnos y con ello todo lo que lo anterior implica.
Pero, ¿qué implica elegir amar a alguien?
Según me dice la experiencia, elegir amar a alguien implica:
- devoción
- respeto
- admiración
- renuncia
- paciencia
- perseverancia
- consecuencia
- negociación
- prudencia
- tolerancia
- fe, buena fe
- esfuerzo
- resistencia
- rescilencia
Son al menos 13 efectos los que logro ver; 13 consecuencias que si nos ponemos a pensar demandan un altísimo grado de compromiso y por sobre todo de fe.
Si me detengo un rato, y pienso qué pasa conmigo, me doy cuenta que todas las mañanas me despierto pensando si debo seguir casado, si debo seguir soportando lo insoportable, si debo seguir renunciando a una vida de pareja y con ello dejar de ver a mis hijos como lo hago hoy en día, si debo de una vez por todas enfrentar la cruda y santa verdad y que todo acabó.
Por lo visto, hasta ahora para mi el matrimonio ha sido un asunto de elección, día tras día he elegido seguir con mi mujer, día tras día he soportado y me han soportado, día tras día me han tolerado y yo he hecho lo mismo, día tras día ha sido eso, día tras día.
Quizás sea el momento de sentarse a pensar si en verdad debo seguir eligiendo amar a mi mujer día tras día.
Quizás hoy sea el día en que deba ser honesto conmigo y aceptar que se me acabó el amor y que no la elijo a ella más como mi mujer.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Principio del doble de todo
Hoy justamente viví un episodio de doble no sé qué, que consiste básicamente en que tu interlocutor te dice algo pero su cuerpo y actitud dicen otra cosa.
El interlocutor fui yo.
El entorno, la terapia de pareja.
La inquisidora en este caso, la señora Luisa mi señora esposa.
Para aquellos no habituados a sesiones terapéuticas como estas, el ambiente es sumamente controlado, se dicen cosas, muchas cosas, pero no todas con el respeto ni cariños debidos; es una oportunidad en la que no hay mucho ni que decir ni que hacer salvo aceptar golpes, aceptar comentarios, aceptar consejos y tratar de decir lo que buenamente se piensa sin entrar a trastocar sensibilidades.
¿Y por qué se me dijo que estaba incurriendo en este principio?
Porque me atreví a hablar desde el dolor/pena/rabia/impotencia/desilusión y esta mezcla es feroz, y no solo porque es inequívocamente negativa sino también porque habla de los lugares sombríos de uno, de lo que jamás uno querría revelar pero sí es revelado.
Me agoté, estoy agotado, exhausto, quiero llegar a mi casa a comer y dormir, ver a mis niños y basta, no quiero hablar con ella porque cada palabra que dice es la última de una larga despedida.
El principio del doble de todo es al final en anverso y reverso, cara y sello, y suma y sigue, porque lo que dices es lo que no se percibe, lo que piensas es lo que no puede ser, lo que no puede ser es, lo que jamás fue lo está siendo.
Deshojando
Por muy siútico, relamido, desagradable y cursi que parezca, parece que el amor sí es como una roza, con hartas espinas y fácil deshojar.
Asimismo, el matrimonio, por mucho que lo hagan construir sobre roca firme, que tenga como fuente la fe, que sea un sacramento o un contrato, al final es la misma cosa que la roza.
Hoy fui a un segunda sesión del nuevo camino que yo llamo sin retorno, y la verdad es única y unívoca: al parecer se nos acabo el amor, nos queremos un "montón", que hay mucho cariño producto de los niños y no sé qué más, pero que al final no nos queremos ni para un round de box.
Hoy me vine caminando en vez de usar el metro, y mientras andaba y a diferencia de otras oportunidades, no salí ni mal ni derrotado, por el contrario, me atreví a enfrentar mi primer gran susto en todo este largo proceso: que ha llegado el momento de considerar que todo se acabó y mejor irse ahora que después y que mejor separarse ahora que después.
Es duro escribir estas líneas, y quizás más adelante me arrepienta, pero es que no se puede vivir la vida con alguien que no te quiere ni tampoco dice cómo cree que hay hacerlo para volver a quererse. Tampoco se puede seguir con alguien a lado que no despierta mayor interés en acercarse, menos que es incapaz de agradecer los esfuerzos que se hacen, la perseverancia, el cuidado, el cariño. Qué decir de una mujer que día tras día esconde más su encanto para revelárselo a otros y no a quien más se lo merece.
Pero bueno, si las cosas decantan así es por algo, porque es la única manera en que podemos aprender de verdad cómo es que la vida funciona y cómo es que las personas se juntan y se alejan irremediablemente o bien se juntan y son capaces de mantenerse juntas.
Y volviendo a la metáfora de la roza: las rozas son para que nadie la toque cuando más hermosa es (lo siento, no puedo no hablar así si de una roza se trata) y cuando logras aniquilar las espinas, es que ya ha dejado de protegerse, y si lo anterior ha ocurrido, es que la muerte es inminente, y cada pétalo caído es una lágrima derramada por una pena no perdonada.
Así no más, a mi matrimonio lo estamos dehojando, y no creo que soporte mucho más.
Asimismo, el matrimonio, por mucho que lo hagan construir sobre roca firme, que tenga como fuente la fe, que sea un sacramento o un contrato, al final es la misma cosa que la roza.
Hoy fui a un segunda sesión del nuevo camino que yo llamo sin retorno, y la verdad es única y unívoca: al parecer se nos acabo el amor, nos queremos un "montón", que hay mucho cariño producto de los niños y no sé qué más, pero que al final no nos queremos ni para un round de box.
Hoy me vine caminando en vez de usar el metro, y mientras andaba y a diferencia de otras oportunidades, no salí ni mal ni derrotado, por el contrario, me atreví a enfrentar mi primer gran susto en todo este largo proceso: que ha llegado el momento de considerar que todo se acabó y mejor irse ahora que después y que mejor separarse ahora que después.
Es duro escribir estas líneas, y quizás más adelante me arrepienta, pero es que no se puede vivir la vida con alguien que no te quiere ni tampoco dice cómo cree que hay hacerlo para volver a quererse. Tampoco se puede seguir con alguien a lado que no despierta mayor interés en acercarse, menos que es incapaz de agradecer los esfuerzos que se hacen, la perseverancia, el cuidado, el cariño. Qué decir de una mujer que día tras día esconde más su encanto para revelárselo a otros y no a quien más se lo merece.
Pero bueno, si las cosas decantan así es por algo, porque es la única manera en que podemos aprender de verdad cómo es que la vida funciona y cómo es que las personas se juntan y se alejan irremediablemente o bien se juntan y son capaces de mantenerse juntas.
Y volviendo a la metáfora de la roza: las rozas son para que nadie la toque cuando más hermosa es (lo siento, no puedo no hablar así si de una roza se trata) y cuando logras aniquilar las espinas, es que ya ha dejado de protegerse, y si lo anterior ha ocurrido, es que la muerte es inminente, y cada pétalo caído es una lágrima derramada por una pena no perdonada.
Así no más, a mi matrimonio lo estamos dehojando, y no creo que soporte mucho más.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Posteo 10 - Rabieta
Vengo saliendo de un encuentro de emprendedores selecciones por una aceleradora de innovación, y y tengo rabia por dos motivos:
1) por mi falta de preparación
2) por mi falta de preocupación
Quizás uno de mis socios en este viaje lo hizo ex-profeso, pero pasé momentos jodidamente molestos hoy por la mañana; mirar gente inexpresiva, incrédula, sumamente vanidosa me molestó profundamente.
¿Por qué me molestó?
No lo sé, pero ya lo sabré.
jueves, 3 de noviembre de 2016
Posteo 9 - Ni un paso menos
En la vida hay momentos en que debemos avanzar, pero aquello implica saber hacerlo para no perder las fuerzas en el intento. Otras tantas, la premisa es que no puedes escatimar recursos, que debes poner todo en el proceso para llegar, cualquiera que sea el destino.
Anoche aprendí eso: ni un paso menos.
Escuché a gente buena, cariñosa, amorosa, generosa, y me quedo con todas sus sabias palabras, con la generosidad absoluta de sus regalos y caricias, incondicionalidad y gratuidad.
Cuando llegué a mi casa fue lo mismo de siempre, y al apagar la luz comencé a hablar; pero luego, más que hablar, me sinceré, dije lo que sentía y siento, lo que he descubierto y lo que me hace feliz, dije lo que necesitaba decir, sin callar nada, un monólogo, y la respuesta fue silencio y distancia.
Por la mañana, un beso de buenos días y luego, a la despedida, otro beso, un te quiero mucho (no correspondido) y aquí estamos.
No voy a dar ni un paso menos en esta ardua batalla, no me ahorraré energías, lo daré todo, y luego veremos qué ocurre.
Anoche aprendí eso: ni un paso menos.
Escuché a gente buena, cariñosa, amorosa, generosa, y me quedo con todas sus sabias palabras, con la generosidad absoluta de sus regalos y caricias, incondicionalidad y gratuidad.
Cuando llegué a mi casa fue lo mismo de siempre, y al apagar la luz comencé a hablar; pero luego, más que hablar, me sinceré, dije lo que sentía y siento, lo que he descubierto y lo que me hace feliz, dije lo que necesitaba decir, sin callar nada, un monólogo, y la respuesta fue silencio y distancia.
Por la mañana, un beso de buenos días y luego, a la despedida, otro beso, un te quiero mucho (no correspondido) y aquí estamos.
No voy a dar ni un paso menos en esta ardua batalla, no me ahorraré energías, lo daré todo, y luego veremos qué ocurre.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Posteo 8 - Mi cumpleaños (y la a vida sigue sin ser lo que parece)
Acabamos de concluir con un nuevo fin de semana, pero este tuvo dos particularidades:
- fue mi cumpleaños número 42.
- fue uno de 4 días, no de 2 como casi siempre ocurre.
Cuando salí el jueves pasado de mis varias horas de terapia, sentía que las cosas comenzaban a cambiar, que estábamos dando pasos hacia adelante.
Pero no, fueron humo. O se hicieron humo.
Da lo mismo lo que ocurrió, pero lo cierto es que nada fue como lo esperaba para mi cumpleaños ni menos para el fin de semana.
Para mi el cumpleaños es un momento único, una vuelta a la niñez, a la felicidad, a la alegría, a la diversión, a la despreocupación, a las risas, los abrazos, los cariños, y por qué no, intimidad, sexo, caricias, palabras ardientes al oído, comida y copete, gozo en su plenitud.
Sin embargo, reconozco que para mis últimos cumpleaños me han sabido a una fecha con pérdida, es decir, a una fecha en la que siempre he tenido grandísimas expectativas y al terminar siempre acabo sintiendo que terminé con saldo en contra, como que le faltara algo, y a gritos.
Acabo de cumplir 42 y poco de lo que esperaba tener recibí, y ahora me debato entre el conformismo y el inconformismo, entre la rabieta por la ausencia y la complacencia por el mínimo; eso es, mi vida es un cumpleaños de muchos mínimos, de muchas carencias, de pocas pero grandes alegrías.
La Matilde me decía que para ella el cumpleaños era motivo de muchos nervios, porque no sabía cómo reaccionaría con los regalos que le fueran haciendo, si estaría triste o feliz, no lo sabía; y mientras me decía lo anterior me preguntaba "¿no irá a ser este mi último cumpleaños en familia y que aquello me tiene nervioso?"
Quizás en estos días y momentos sea más inteligente pensar que cada día es un nuevo cumpleaños, una instancia de celebración y nada más que eso; el resto, solo piruetas en el aire en un mundo que se dice sufriente pero que no lo es.
- fue mi cumpleaños número 42.
- fue uno de 4 días, no de 2 como casi siempre ocurre.
Cuando salí el jueves pasado de mis varias horas de terapia, sentía que las cosas comenzaban a cambiar, que estábamos dando pasos hacia adelante.
Pero no, fueron humo. O se hicieron humo.
Da lo mismo lo que ocurrió, pero lo cierto es que nada fue como lo esperaba para mi cumpleaños ni menos para el fin de semana.
Para mi el cumpleaños es un momento único, una vuelta a la niñez, a la felicidad, a la alegría, a la diversión, a la despreocupación, a las risas, los abrazos, los cariños, y por qué no, intimidad, sexo, caricias, palabras ardientes al oído, comida y copete, gozo en su plenitud.
Acabo de cumplir 42 y poco de lo que esperaba tener recibí, y ahora me debato entre el conformismo y el inconformismo, entre la rabieta por la ausencia y la complacencia por el mínimo; eso es, mi vida es un cumpleaños de muchos mínimos, de muchas carencias, de pocas pero grandes alegrías.
La Matilde me decía que para ella el cumpleaños era motivo de muchos nervios, porque no sabía cómo reaccionaría con los regalos que le fueran haciendo, si estaría triste o feliz, no lo sabía; y mientras me decía lo anterior me preguntaba "¿no irá a ser este mi último cumpleaños en familia y que aquello me tiene nervioso?"
Quizás en estos días y momentos sea más inteligente pensar que cada día es un nuevo cumpleaños, una instancia de celebración y nada más que eso; el resto, solo piruetas en el aire en un mundo que se dice sufriente pero que no lo es.
sábado, 29 de octubre de 2016
Posteo 6 - Rareza
Mi mujer se dedica entre sus muchas actividades a escribir en un taller literario.
Haciéndole caso a sus costumbres, ha comprado compulsivamente cuanto libro le han recomendado, y ahí está, entre libros, la computadora y el teléfono.
Muchas veces he pensado que debiera ser como un libro, un computador o un teléfono, puesto que me aseguraría de que me apretaran, me cuidaran, me cargaran, me buscaran.
Es gracioso como los objetos pueden generar afecciones que entre humanos somos incapaces de prodigarnos, toda una rareza.
Es gracioso como los objetos pueden generar afecciones que entre humanos somos incapaces de prodigarnos, toda una rareza.
viernes, 28 de octubre de 2016
Posteo 7 - El tiempo corre
Cuando se acercan los cumpleaños o las fechas que han marcado nuestra vida o derechamente, cuando llega el momento en que debes mirar hacia atrás, todo asegura una dosis buen susto, porque al final somos absolutamente incapaces de asumir que el tiempo corre.
Cumpliré 42 años, y puedo perfectamente parcelar mi vida en etapas, y guardo vivos recuerdos de las etapas más avanzadas.
Momentos que marcan la vida son más de 10, estoy absolutamente seguro.
Momentos que me han dejado sin aire, 6.
Momentos que he querido olvidar para siempre, 2.
Momentos que me gustaría que se repitieran una y mil veces, un millón.
Yo siempre he creído que la vida es un gran circulo, porque nunca sabes si estás lejos o cerca, arriba o abajo, adentro o fuera, en fin, no hay posiciones fijas, lugares determinados, vistas predifinidas, todo depende del lugar desde el cual se esté, mire y descubra.
Por ejemplo, el otro día me pidieron explicar qué entendía yo por mi sentido de la existencia, y aparte de generar dolores y terrores diversos, lo cierto es que me describí como un sujeto solo en el mundo, individuo único, sobreviviente y pero al que a ratos acompañan.
Obviamente mi vida no puede ser solo, no ha sido solo y ni lo será, pero es notable darme cuenta ahora la contradicción vital en la que estaba sumido, porque a fin de cuentas no puede ser que vea la vida circular desde la soledad.
Pero volvamos al tiempo, y a fin de cuentas es que este asunto resulta absolutamente interesante porque al final el tiempo es como el mar, ambos son zurcados, en ambos avanzamos, en ambos resulta imposible detenerse porque igual avanzamos hacia algún lugar, en ambos hay momentos inolvidables, en ambos hay eventos traumáticos, en ambos el azar existe, en ambos hay pérdidas, en ambos hay día y noche, amanecer y atardecer.
Me gusta el tiempo, creo que es esencial para la vida y la felicidad. Y el mar, rayos, siempre vuelvo hacia el
Cumpliré 42 años, y puedo perfectamente parcelar mi vida en etapas, y guardo vivos recuerdos de las etapas más avanzadas.
Momentos que marcan la vida son más de 10, estoy absolutamente seguro.
Momentos que me han dejado sin aire, 6.
Momentos que he querido olvidar para siempre, 2.
Momentos que me gustaría que se repitieran una y mil veces, un millón.
Yo siempre he creído que la vida es un gran circulo, porque nunca sabes si estás lejos o cerca, arriba o abajo, adentro o fuera, en fin, no hay posiciones fijas, lugares determinados, vistas predifinidas, todo depende del lugar desde el cual se esté, mire y descubra.
Por ejemplo, el otro día me pidieron explicar qué entendía yo por mi sentido de la existencia, y aparte de generar dolores y terrores diversos, lo cierto es que me describí como un sujeto solo en el mundo, individuo único, sobreviviente y pero al que a ratos acompañan.
Obviamente mi vida no puede ser solo, no ha sido solo y ni lo será, pero es notable darme cuenta ahora la contradicción vital en la que estaba sumido, porque a fin de cuentas no puede ser que vea la vida circular desde la soledad.
Pero volvamos al tiempo, y a fin de cuentas es que este asunto resulta absolutamente interesante porque al final el tiempo es como el mar, ambos son zurcados, en ambos avanzamos, en ambos resulta imposible detenerse porque igual avanzamos hacia algún lugar, en ambos hay momentos inolvidables, en ambos hay eventos traumáticos, en ambos el azar existe, en ambos hay pérdidas, en ambos hay día y noche, amanecer y atardecer.
Me gusta el tiempo, creo que es esencial para la vida y la felicidad. Y el mar, rayos, siempre vuelvo hacia el
miércoles, 12 de octubre de 2016
Posteo 5 - Ni DIOS se salva
Estimados/as amigos/as,
Os informamos que hemos sido víctimas de un ataque informático y por ello no es posible acceder a evangeli.net en Facebook en estos momentos.
Lamentamos mucho las molestias que esta situación pueda causar y agradecemos vuestra paciencia mientras trabajamos para solucionar el problema.
Os pedimos que recéis por el trabajo de las personas que intentan restaurar el servicio evangeli.net en Facebook.
Mientras tanto, las otras formas de acceder a evangeli.net funcionan correctamente. Podéis seguir el servicio diario a través de la web, de Twitter y de las apps para móviles y tablets.
Os mantendremos informados en cuanto haya novedades.
Agradecidos por vuestra atención.
El Equipo de evangeli.net
***
evangeli.net: "Contemplar el Evangelio de hoy" (Evangelio + meditación) y "Master·evangeli.net" (Evangelio + teología)
lunes, 10 de octubre de 2016
Posteo 4 - De buena fe
Hace unos días que vengo escuchando que varios hablan de la buena fe y cuánta debe existir antes, durante y después de la existencia del contrato y qué ocurre en el caso de ausencia.
Lo que más me impresionó fue que la teoría moderna es igual de pragmática como la vida misma, es decir, ya no impone reglas fijas e infranqueables de comportamiento, exigiendo conductas que se encuentran por sobre de lo razonable y tolerable.
Cuando pienso en mi matrimonio me pregunto si ambos estuvimos o no de buena fe, y dependiendo del momento me parece que en ocasiones sí lo estuvimos y en otras no.
Pero hoy, justamente hoy, no creo que la señora esté de buena fe.
Y diré por qué:
1) se empecina en que la casa nueva sea de ella, no hay espacio para pensar que sea de los dos
2) entregó sin reclamo el derecho de opción de compra asociado a la casa nueva
3) hace actividades por separado de mi
4) su único verdadero compañero es su teléfono
5) ya no habla de ella, solo del resto
6) sus amigas son su mundo, y yo no quepo
7) hace comentarios absurdos
8) le da lo mismo que no quiera ir a comer donde sus papás (antaño habría sido discusión o quizás se habría plegado a mi sensación y no habría ido)
9) la casa sigue siendo un desórden
10) no es capaz de cuidarle el sueño a nadie
11) no tiene palabras amables hacia mi
Luego, el viernes, cuando hablamos de la casa, me quedó claro que para ella la misma es su proyecto, no el nuestro, lo que me lleva a pensar entonces si vale la pena insistir en algo ahí y de una buena vez, olvidarme que aquella será también mi casa.
Ahora me pregunto, ¿y yo estoy de buena fe?
Es difícil ser juez de las propias acciones y conductas, más difícil lo es cuando estás en revisión permanente semanal y dándole una y mil vueltas a lo que te pasa, cómo es que pasa, etc. En todo caso puedo decir a mi favor que he cambiado, y si al principio no creía que la terapia de pareja ayudaría más que para ordenar las cosas, ahora creo que es una de las pocas vías para hablar y descubrir en qué estamos y para donde vamos y le tengo fe y voy a ella de buena fe, confiando en que habrá salidas.
Ah, si estoy dando lo impresión que nada me importa, lo es porque si no andaría desolado por la vida, como azotado, destruido y demolido. Como el viernes, que tanta rudeza me dejó destrozado.
Soy honesto: no me logro imaginar las ganas que me dieron el viernes de mandar todo al carajo, que ella misma se fuera a la mierda y entendiera de una buena vez que no estoy jugando ni puedo estar eternamente esperando que se decida.
Yo no estoy aquí para esperar eternamente que se digne en descubrir la razón del por qué de su profundo rechazo hacia mi, porque eso es, rechazo total y absoluto, sin misericordia.
Pero bueno, si hemos de actuar de buena fe, entonces es el momento de hacer las cosas como corresponden, de buena fe, y si hay que terminar esta relación, será de buena fe.
Lo que más me impresionó fue que la teoría moderna es igual de pragmática como la vida misma, es decir, ya no impone reglas fijas e infranqueables de comportamiento, exigiendo conductas que se encuentran por sobre de lo razonable y tolerable.
Cuando pienso en mi matrimonio me pregunto si ambos estuvimos o no de buena fe, y dependiendo del momento me parece que en ocasiones sí lo estuvimos y en otras no.
Pero hoy, justamente hoy, no creo que la señora esté de buena fe.
Y diré por qué:
1) se empecina en que la casa nueva sea de ella, no hay espacio para pensar que sea de los dos
2) entregó sin reclamo el derecho de opción de compra asociado a la casa nueva
3) hace actividades por separado de mi
4) su único verdadero compañero es su teléfono
5) ya no habla de ella, solo del resto
6) sus amigas son su mundo, y yo no quepo
7) hace comentarios absurdos
8) le da lo mismo que no quiera ir a comer donde sus papás (antaño habría sido discusión o quizás se habría plegado a mi sensación y no habría ido)
9) la casa sigue siendo un desórden
10) no es capaz de cuidarle el sueño a nadie
11) no tiene palabras amables hacia mi
Luego, el viernes, cuando hablamos de la casa, me quedó claro que para ella la misma es su proyecto, no el nuestro, lo que me lleva a pensar entonces si vale la pena insistir en algo ahí y de una buena vez, olvidarme que aquella será también mi casa.
Ahora me pregunto, ¿y yo estoy de buena fe?
Es difícil ser juez de las propias acciones y conductas, más difícil lo es cuando estás en revisión permanente semanal y dándole una y mil vueltas a lo que te pasa, cómo es que pasa, etc. En todo caso puedo decir a mi favor que he cambiado, y si al principio no creía que la terapia de pareja ayudaría más que para ordenar las cosas, ahora creo que es una de las pocas vías para hablar y descubrir en qué estamos y para donde vamos y le tengo fe y voy a ella de buena fe, confiando en que habrá salidas.
Ah, si estoy dando lo impresión que nada me importa, lo es porque si no andaría desolado por la vida, como azotado, destruido y demolido. Como el viernes, que tanta rudeza me dejó destrozado.
Soy honesto: no me logro imaginar las ganas que me dieron el viernes de mandar todo al carajo, que ella misma se fuera a la mierda y entendiera de una buena vez que no estoy jugando ni puedo estar eternamente esperando que se decida.
Yo no estoy aquí para esperar eternamente que se digne en descubrir la razón del por qué de su profundo rechazo hacia mi, porque eso es, rechazo total y absoluto, sin misericordia.
Pero bueno, si hemos de actuar de buena fe, entonces es el momento de hacer las cosas como corresponden, de buena fe, y si hay que terminar esta relación, será de buena fe.
Posteo 3 - Todo anda mal
Hay actividades que son de familia, ya sea que provengan de la propia, de la extendida o aquella que nace de las amistades de cada uno.
En lo que va de los últimos 10 días, ya me han plantado la señora en 2 oportunidades.
De cumplirse la tercera - no sé cuando - entonces será o estará más que claro que a ella no le gustan mis amigos, mi familia, ni nada de lo que venga de mi lado.
Es sumamente decepcionante todo esto.
Hoy amanecí asqueado de la situación.
Se me vuelven al cuerpo todas las sensaciones del viernes, no entiendo cómo puede ser tan cara dura, cómo es que puede seguir como si aquí no ha pasado nada de nada, no logro imaginar qué es lo que quiere de mi.
Por lo visto, todas sus acciones conducen al mismo destino: la separación.
Poco y nada puedo hacer al respecto, ya no depende de mi seguir juntos; tampoco depende de mi soñar con un lugar común. A lo mejor es tiempo de hundir de una vez por todas todos aquellos planes, sueños, o qué se yo, que alguna vez soñé para los dos y deba ahora replantearme mis verdaderos sueños pero individuales.
¿Habrá sido el abuso de los niños en el jardín infantil aquello que impidió que la ruptura fuera en ése momento y no ahora?
¿Tan mal venían las cosas?
¿Cómo es que pudimos tener otro hijo más a sabiendas que todo estaba por suelo y que no había más vuelta atrás para reorganizarse?
¿Es momento que me vaya de la casa y la deje a ella con los niños?
Esta es la primera vez que escribo acerca de la separación y de su inminencia - ¿o será acaso que debiera hablar que es evidente? - y comienzo a pensar en las fórmulas de salida de la misma.
Si ella quizo que las cosas fueran así, entonces es el momento de dejarlas partir y de una vez por todas no seguir atado ni a ella ni a nada del pasado.
Quizás sea el momento definitivo de emprender el camino solo, sin nada más que mi historia, mis penas, mis tristezas, mis sinsabores.
Quizás haya llegado el momento de soñar solo, sin ataduras, sin miedos, sin molestias.
Quizás haya llegado el momento de sincerar las cosas y en verdad preguntarnos si queremos o no seguir juntos, porque de no ser sinceros ahora, ¿lo seremos después? ¿nos arteveremos a seguir adelante a pesar de todo? ¿estaremos dispuestos a jugar la partida una vez más? ¿estaremos dispuestos a partir desde cero y ahora?
Al parecer, todo anda mal, cada vez peor, y cada día que pasa son menos las ganas de seguir peleando por nuestra familia, solo quedándome a salvo el interés por mi propia y maltrecha vida para prepararla para lo que se me viene por delante.
En lo que va de los últimos 10 días, ya me han plantado la señora en 2 oportunidades.
De cumplirse la tercera - no sé cuando - entonces será o estará más que claro que a ella no le gustan mis amigos, mi familia, ni nada de lo que venga de mi lado.
Es sumamente decepcionante todo esto.
Hoy amanecí asqueado de la situación.
Se me vuelven al cuerpo todas las sensaciones del viernes, no entiendo cómo puede ser tan cara dura, cómo es que puede seguir como si aquí no ha pasado nada de nada, no logro imaginar qué es lo que quiere de mi.
Por lo visto, todas sus acciones conducen al mismo destino: la separación.
Poco y nada puedo hacer al respecto, ya no depende de mi seguir juntos; tampoco depende de mi soñar con un lugar común. A lo mejor es tiempo de hundir de una vez por todas todos aquellos planes, sueños, o qué se yo, que alguna vez soñé para los dos y deba ahora replantearme mis verdaderos sueños pero individuales.
¿Habrá sido el abuso de los niños en el jardín infantil aquello que impidió que la ruptura fuera en ése momento y no ahora?
¿Tan mal venían las cosas?
¿Cómo es que pudimos tener otro hijo más a sabiendas que todo estaba por suelo y que no había más vuelta atrás para reorganizarse?
¿Es momento que me vaya de la casa y la deje a ella con los niños?
Esta es la primera vez que escribo acerca de la separación y de su inminencia - ¿o será acaso que debiera hablar que es evidente? - y comienzo a pensar en las fórmulas de salida de la misma.
Si ella quizo que las cosas fueran así, entonces es el momento de dejarlas partir y de una vez por todas no seguir atado ni a ella ni a nada del pasado.
Quizás sea el momento definitivo de emprender el camino solo, sin nada más que mi historia, mis penas, mis tristezas, mis sinsabores.
Quizás haya llegado el momento de soñar solo, sin ataduras, sin miedos, sin molestias.
Quizás haya llegado el momento de sincerar las cosas y en verdad preguntarnos si queremos o no seguir juntos, porque de no ser sinceros ahora, ¿lo seremos después? ¿nos arteveremos a seguir adelante a pesar de todo? ¿estaremos dispuestos a jugar la partida una vez más? ¿estaremos dispuestos a partir desde cero y ahora?
Al parecer, todo anda mal, cada vez peor, y cada día que pasa son menos las ganas de seguir peleando por nuestra familia, solo quedándome a salvo el interés por mi propia y maltrecha vida para prepararla para lo que se me viene por delante.
viernes, 7 de octubre de 2016
posteo 2 - Me quiero morir, de veras que sí, que me quiero morir... Ya no me quieren.
Estoy en terapias intensivas, son dos:
- individual
- de pareja
Además estoy a régimen de comidas para bajar el colesterol, los triglicéridos y la glicemia, y el peso y la panza y la grasa corporal.
Mi vida es una locura, lo sé, no soy capaz de llorar cuando mi alma me pide a gritos que lo haga, cuando mis ojos me escuecen porque saben que están haciendo el trabajo sucio de tolerar mi autohipocresía.
Quizás hoy, 07/10, sea el día en que las cosas hayan comenzado a cambiar y definitivamente; quizás sea el momento de comenzar a pensar en irme de casa, de irme de mi vida, pensar en que pueden haber cosas mejores en un lugar diverso, tristemente lejos, sí, muy lejos de mis niños a quienes tanto quiero y adoro, pero sería peor pretender seguir como estoy.
Cuando te dicen "no me nace ser afectuosa", ¿qué quieren decirme con éso? ¿es temporal o es perpetuo? ¿es una declaración de desmedida honestidad? ¿qué demonios es?
Me duele el alma, juro que sí, y no tengo fuerzas para pensar en algo diferente, me duele muy en lo profundo, es como si me hubieran arrancado un pedazo del corazón con un tenedor y me hayan dejado sobreviviendo con el resto, todo abierto y expuesto al mundo y a la vida y al dolor y a cuanta otra cosa.
Ya no soy el mismo de ayer, y lo sé porque creer lo contrario sería pretender ignorar la esencia humana; pero quizás lo más dramático es que nadie me haya preparado para escuchar que no me quieren, eso es lo más doloroso, lejos que lo es.
Ayer estaba preparado para resistir cualquier golpe, pero no me vi venir este, no, para nada, y aquello me deja sin aire, sin pensar, sin imaginación, sin nada.
Me quiero morir, de veras que sí, que me quiero morir... Ya no me quieren.
Posteo 1 - HOY 07 de Octubre
Hoy es viernes 07 de octubre y han pasado muchas cosas en menos de 12 horas:
- vendí la casa de la familia
- mi mujer será millonaria y yo estaré menos endeudado
- mi mujer me ha dicho que no le nace hacerme cariño
- mi mujer me ha dicho que no sabe qué quiere
- mi mujer quiere la casa nueva para ella y para nadie más que para ella
- mi mujer no cree en un proyecto de casa familiar que involucre propiedad y afectos, para ella se trata de cosas diferentes
- mi mujer ya no lo es
- creo que mi mujer quiere a otro, no necesariamente "otro" sino a otro, uno distinto al que escribe estas líneas.
- vendí la casa de la familia
- mi mujer será millonaria y yo estaré menos endeudado
- mi mujer me ha dicho que no le nace hacerme cariño
- mi mujer me ha dicho que no sabe qué quiere
- mi mujer quiere la casa nueva para ella y para nadie más que para ella
- mi mujer no cree en un proyecto de casa familiar que involucre propiedad y afectos, para ella se trata de cosas diferentes
- mi mujer ya no lo es
- creo que mi mujer quiere a otro, no necesariamente "otro" sino a otro, uno distinto al que escribe estas líneas.
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