viernes, 11 de noviembre de 2016

Posteo 10 - Rabieta

Vengo saliendo de un encuentro de emprendedores selecciones por una aceleradora de innovación, y y tengo rabia por dos motivos:
1) por mi falta de preparación
2) por mi falta de preocupación

Quizás uno de mis socios en este viaje lo hizo ex-profeso, pero pasé momentos jodidamente molestos hoy por la mañana; mirar gente inexpresiva, incrédula, sumamente vanidosa me molestó profundamente.

¿Por qué me molestó? 

No lo sé, pero ya lo sabré. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Posteo 9 - Ni un paso menos

En la vida hay momentos en que debemos avanzar, pero aquello implica saber hacerlo para no perder las fuerzas en el intento. Otras tantas, la premisa es que no puedes escatimar recursos, que debes poner todo en el proceso para llegar, cualquiera que sea el destino.

Anoche aprendí eso: ni un paso menos.

Escuché a gente buena, cariñosa, amorosa, generosa, y me quedo con todas sus sabias palabras, con la generosidad absoluta de sus regalos y caricias, incondicionalidad y gratuidad.

Cuando llegué a mi casa fue lo mismo de siempre, y al apagar la luz comencé a hablar; pero luego, más que hablar, me sinceré, dije lo que sentía y siento, lo que he descubierto y lo que me hace feliz, dije lo que necesitaba decir, sin callar nada, un monólogo, y la respuesta fue silencio y distancia.

Por la mañana, un beso de buenos días y luego, a la despedida, otro beso, un te quiero mucho (no correspondido) y aquí estamos.

No voy a dar ni un paso menos en esta ardua batalla, no me ahorraré energías, lo daré todo, y luego veremos qué ocurre.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Posteo 8 - Mi cumpleaños (y la a vida sigue sin ser lo que parece)

Acabamos de concluir con un nuevo fin de semana, pero este tuvo dos particularidades:
- fue mi cumpleaños número 42.
- fue uno de 4 días, no de 2 como casi siempre ocurre.

Cuando salí el jueves pasado de mis varias horas de terapia, sentía que las cosas comenzaban a cambiar, que estábamos dando pasos hacia adelante.

Pero no, fueron humo. O se hicieron humo.

Da lo mismo lo que ocurrió, pero lo cierto es que nada fue como lo esperaba para mi cumpleaños ni menos para el fin de semana.

Para mi el cumpleaños es un momento único, una vuelta a la niñez, a la felicidad, a la alegría, a la diversión, a la despreocupación, a las risas, los abrazos, los cariños, y por qué no, intimidad, sexo, caricias, palabras ardientes al oído, comida y copete, gozo en su plenitud.

Sin embargo, reconozco que para mis últimos cumpleaños me han sabido a una fecha con pérdida, es decir, a una fecha en la que siempre he tenido grandísimas expectativas y al terminar siempre acabo sintiendo que terminé con saldo en contra, como que le faltara algo, y a gritos.

Acabo de cumplir 42 y poco de lo que esperaba tener recibí, y ahora me debato entre el conformismo y el inconformismo, entre la rabieta por la ausencia y la complacencia por el mínimo; eso es, mi vida es un cumpleaños de muchos mínimos, de muchas carencias, de pocas pero grandes alegrías.

La Matilde me decía que para ella el cumpleaños era motivo de muchos nervios, porque no sabía cómo reaccionaría con los regalos que le fueran haciendo, si estaría triste o feliz, no lo sabía; y mientras me decía lo anterior me preguntaba "¿no irá a ser este mi último cumpleaños en familia y que aquello me tiene nervioso?"

Quizás en estos días y momentos sea más inteligente pensar que cada día es un nuevo cumpleaños, una instancia de celebración y nada más que eso; el resto, solo piruetas en el aire en un mundo que se dice sufriente pero que no lo es.