lunes, 10 de octubre de 2016

Posteo 3 - Todo anda mal

Hay actividades que son de familia, ya sea que provengan de la propia, de la extendida o aquella que nace de las amistades de cada uno.
En lo que va de los últimos 10 días, ya me han plantado la señora en 2 oportunidades.
De cumplirse la tercera - no sé cuando - entonces será o estará más que claro que a ella no le gustan mis amigos, mi familia, ni nada de lo que venga de mi lado.
Es sumamente decepcionante todo esto.
Hoy amanecí asqueado de la situación.
Se me vuelven al cuerpo todas las sensaciones del viernes, no entiendo cómo puede ser tan cara dura, cómo es que puede seguir como si aquí no ha pasado nada de nada, no logro imaginar qué es lo que quiere de mi.
Por lo visto, todas sus acciones conducen al mismo destino: la separación.
Poco y nada puedo hacer al respecto, ya no depende de mi seguir juntos; tampoco depende de mi soñar con un lugar común. A lo mejor es tiempo de hundir de una vez por todas todos aquellos planes, sueños, o qué se yo, que alguna vez soñé para los dos y deba ahora replantearme mis verdaderos sueños pero individuales.
¿Habrá sido el abuso de los niños en el jardín infantil aquello que impidió que la ruptura fuera en ése momento y no ahora?
¿Tan mal venían las cosas?
¿Cómo es que pudimos tener otro hijo más a sabiendas que todo estaba por suelo y que no había más vuelta atrás para reorganizarse?
¿Es momento que me vaya de la casa y la deje a ella con los niños?
Esta es la primera vez que escribo acerca de la separación y de su inminencia - ¿o será acaso que debiera hablar que es evidente? - y comienzo a pensar en las fórmulas de salida de la misma.
Si ella quizo que las cosas fueran así, entonces es el momento de dejarlas partir y de una vez por todas no seguir atado ni a ella ni a nada del pasado.
Quizás sea el momento definitivo de emprender el camino solo, sin nada más que mi historia, mis penas, mis tristezas, mis sinsabores.
Quizás haya llegado el momento de soñar solo, sin ataduras, sin miedos, sin molestias.
Quizás haya llegado el momento de sincerar las cosas y en verdad preguntarnos si queremos o no seguir juntos, porque de no ser sinceros ahora, ¿lo seremos después? ¿nos arteveremos a seguir adelante a pesar de todo? ¿estaremos dispuestos a jugar la partida una vez más? ¿estaremos dispuestos a partir desde cero y ahora?
Al parecer, todo anda mal, cada vez peor, y cada día que pasa son menos las ganas de seguir peleando por nuestra familia, solo quedándome a salvo el interés por mi propia y maltrecha vida para prepararla para lo que se me viene por delante.

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