Haciéndole caso a sus costumbres, ha comprado compulsivamente cuanto libro le han recomendado, y ahí está, entre libros, la computadora y el teléfono.
Muchas veces he pensado que debiera ser como un libro, un computador o un teléfono, puesto que me aseguraría de que me apretaran, me cuidaran, me cargaran, me buscaran.
Es gracioso como los objetos pueden generar afecciones que entre humanos somos incapaces de prodigarnos, toda una rareza.
Es gracioso como los objetos pueden generar afecciones que entre humanos somos incapaces de prodigarnos, toda una rareza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario